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Una Mirada al Pasado |
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Obliga
de tanto en tanto mirar hacia el pasado. Este saludable y estético
ejercicio visual que compromete los sentidos y las emociones, apela a la
identidad y nos ubica en la realidad de quienes hace muchos siglos
caminaron y respiraron en nuestro hoy golpeado territorio. Nos hace
reflexionar en la armonía, con la cual los indígenas trataron su
entorno y el trato pacífico con sus semejantes. Además del precioso
legado en objetos de oro y otros materiales, nos dejaron un medio
ambiente intacto que nos hemos esforzado en destruir.
Aunque
el destino natural de los objetos arqueológicos son los Museos, el uso
de los objetos precolombinos en la decoración es una moda reciente,
pero muy afortunada, porque sitúa a los propietarios como espectadores
activos del acontecer histórico de nuestro pasado prehispánico y
proyecta de una manera dinámica y llamativa su propósito utilitario y
estético, motivando a sus poseedores a comprender el valor de los
bienes adquiridos, a disfrutar del objeto, no sólo como un adorno, sino
también como una inversión económica que procura preservar el
patrimonio arqueológico que ya es hoy día pertenencia de la humanidad.
En
Colombia es lícito comercializar objetos de origen arqueológico, pero
son pocas las Galerías de Arte Precolombino especializadas en asistir a
las personas interesadas en adquirir piezas auténticas; que difundan el
conocimiento, procuren su conservación y protección para las futuras
generaciones, entendiendo
que el inevitable comercio de estos objetos debe estar necesariamente
referido a su propia historia.
A
la llegada de los Españoles fueron numerosos los grupos indígenas que
poblaban el territorio que ahora denominamos Colombia. También muchos
grupos habían desaparecido en el momento de la Conquista como los
Tumacos y Malaganas. A la fecha se distinguen en Colombia quince zonas
arqueológicas y cada una presenta rasgos propios que permiten
determinar cada cultura. Sus nombres derivan en su mayoría de los
nombres geográficos o de las tribus que los realizaron como: Tairona,
Sinú, Chimila, Tamalameque, Mosquito, Guane, Muisca, Tolima, Calima,
Malagana, Quimbaya, San Agustín, Tierradentro, Nariño, Tumaco.
Asimismo,
se comienza a definir tres o más estilos en las más renombradas
culturas. Por ejemplo en Calima, ya se diferenciaron los estilos Ilama,
Yotoco y Sonso. En la cultura Nariño se nombraron los tres distintos
estilos como Piartal, Tuza y Capulí y en la zona Sinú se distinguen
los estilos: Malambo, Momil y Betancí, entre otros.
Esta
exposición acerca los objetos a las personas que por sus múltiples
actividades no pueden visitar las Galerías. Y es una oportunidad para
constatar la genialidad con que se construyó el menaje material y
espiritual en una época remota pero presente a través de estos
testimonios artísticos.
LUZ
MIRlAM TORO
Bogotá,
Junio 20 de 2000
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