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ARTE PRECOLOMBINO |
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ENSAYO por
Luz Miriam Toro
Denominamos Precolombinos a todos aquellos
objetos elaborados por los antiguos pobladores del continente americano
antes de la llegada de Cristóbal Colón.
Estos pueden ser de metales, piedra, concha, hueso, madera,
arcilla, pluma, paja, textiles en algodón o pelos de animales y son a
éstos mismos a los que se les considera restos arqueológicos. No todos los objetos arqueológicos son objetos
de arte. Tienen en si un
valor documental porque nos cuentan sobre las comunidades que les dieron
origen, en el contexto y entorno de su hallazgo, así corno de su,
íntimo y, muchas veces secreto significado. Pero no todos los
objetos precolombinos son
piezas de museo. La tendencia de la musicología actual es
exhibir y mostrar objetos por su valor estético; determinado por el
estado en que se han conservado hasta el presente .
Se tiene en cuenta la maestría con que fueron ejecutados y se
presume la idoneidad del artífice que los realizó.
Los otros objetos precolombinos son importantes para la
investigación científica v para armar el rompe-cabezas histórico. Estos se conservan en los laboratorios de los museos pero
excepcionalmente son exhibidos; es el caso de las herramientas que
sirven para ilustrar cómo se usaban, pero aunque se trata de elementos
interesantes, no necesariamente son
bellos. En Colombia la investigación arqueológica
empezó tardíamente y se podría afirmar que no existe el coleccionismo
como disciplina. Se conocen
algunas colecciones que obedecen más al azar que a la búsqueda
ordenada de un tema o una cultura en particular. Para reconocer los objetos y definir su
autenticidad se requiere de experiencia. Ésta no se improvisa y el
experto puede reconocer que uina pieza es antigua por varías
características, como por ejemplo: el material utilizado para elaborar
el objeto, la técnica, el estilo propio de la cultura a que corresponda
y otros múltiples detalles que no escapan a unos ojos
"educados" para observar las piezas.
También se puede recurrir a laboratorios especializados en
realizar análisis de termoluminiscencia que es el examen que permite
medir el grado de radiación acumulada en el objeto y da la respuesta
confiable acerca de la antigüedad del mismo.
El costo de esta certificación puede ser de $100. 000 a
$500.000. de acuerdo al examen que se realice. El uso de los objetos arqueológicos en la
decoración es una moda reciente, pero muy afortunada, porque sitúa a
los propietarios como espectadores activos del acontecer histórico de
nuestro pasado prehispánico v proyecta de una manera dinámica y
llamativa su propósito utilitario y estético, motivando a sus
poseedores a comprender el valor de los bienes adquiridos y a disfrutar
del objeto, no sólo como un adorno, sino también como una inversión
económica que procura preservar el patrimonio arqueológico que ya es
hoy día pertenencia de toda la humanidad. En Colombia es lícito comercializar objetos de
origen arqueológico pero son pocas las Galerías de Arte Precolombino
especializados en asistir a las personas interesadas en adquirir piezas
auténticas que difundan el conocimiento, procuren su conservación y
protección para las futuras generaciones, entendiendo que el inevitable
comercio de éstos objetos debe estar necesariamente referido a su
propia historia. Las subastas de Arte Precolombino se realizan
varias veces al año, en Europa y los Estados Unidos, despertando gran
interés entre los coleccionistas.
El Arte Precolombino Colombiano es prácticamente desconocido por
la escasa divulgación. Aparte
de las pocas exposiciones de orfebrería que realiza el Museo del Oro
fuera del país, no existe suficiente bibliografía sobre las diferentes
culturas, y las fotografías de los mismos objetos, se repiten en las
publicaciones desde hace muchos años. A la llegada de los Españoles fueron numerosos
los grupos indígenas que poblaban el territorio que ahora denominamos
Colombia. 'También muchos
grupos habían desaparecido en el momento de la Conquista como los
Tumacos y Malaganas. A la
fecha se distinguen en Colombia trece zonas arqueológicas y cada una
presenta rasgos propios que permiten determinar cada cultura.
Asimismo, se comienza a definir tres o más estilos en las más
renombradas culturas. Por
ejemplo en Calima, ya se diferenciaron los estilos llama, Yotoco y
Sonso. En la cultura
Nariño se nombraron los tres distintos estilos como Plartal, Tuza y
Capulí y en la zona Sinu se distinguen los estilos: Malambo, Momil y
Betancí, entre otros. La cultura Tairona ubicada en el norte de
Colombia en el territorio que va de la Costa Caribe a la Sierra Nevada
de Santa Marta, se caracteriza por la magnífica orfebrería que usaban
para engalanarse. En las
joyas representaban sus deidades míticas.
También fueron expertos tasadores de piedras y son muchas las
cuentas de collar que se encuentran en su territorio.
Igualmente podemos destacar las ocarinas o silbatos y una enorme
producción alfarera con fines utilítarios o ceremoniales como las
Urnas funerarias gigantes. La Cultura Sinú, establecida en la
región de los ríos Sinú y San Jorge sobresale por su abundante
orfebrería con un finísimo trabajo fundido en filigrana a la cera
perdida. Fue un grupo
regido por el matriarcado y por eso la presencia de Venus desnudas con
pintura corporal y con deformaciones intencionales de brazos y piernas
en todas sus fases y estilos. 0 mujeres opulentamente ataviadas.
Son numerosas las copas votivas con pedestal de columna, de una
sofisticado manufactura. La
pieza más representativa se encuentra en el Museo del Marques de San
Jorge en Bogotá, es de arcilla y representa una maternidad que sostiene
en su brazos un bebe con la cabeza muy grande y los ojos abultados. En la costa pacífica se desarrolló la cultura
Tumaco. La infinidad de
miniaturas en arcilla nos narran explícitamente cómo fueron.
Cuando observamos las diferentes estatuillas, parece que
paseáramos por varios álbumes familiares de la remota época.
En el período tardío de la cultura, se acostumbró deformarse
el cráneo y todos los personajes aparecen con múltiples adornos que
acusan sus diferentes rangos o los clanes
sociales a que pertenecían, así como los oficios a que se
dedicaban. Todos los
acontecimientos de la comunidad fueron retratados en cerámica y no
fueron ajenos a expresar sus sentimientos felices o dolorosos de la vida
y la muerte. La topografía del Valle del Cauca contribuyó
para que los Calimas sobresalieran como viajeros y se han descubierto
alrededor de este asentamiento
varios caminos prehispánicos, por donde se desplazaban a otras tribus,
para realizar transacciones y trueques.
Esta actividad fue plasmada en sus canasteros de cerámica. Su orfebrería es abundante- predominan las máscaras y
pectorales, además de los adornos corporales en oro que también son
reflejados en su cerámica, El Viejo Caldas esta sembrado de tumbas
precolombinas, de los Quimbayas. De
ahí proviene el famoso Tesoro Químbaya que hoy se encuentra en el
Museo de las Américas de Madrid y fue obsequiado en 1892 por el
presidente Carlos Holguín a María Cristina de Habsburgo cuando medió
a favor de Colombia en un laudo limítrofe con Venezuela.
Los Quimbayas también se caracterizaron por su industria textil
desarrollada. Prueba de
esto son la infinidad de sellos cilíndricos y planos para imprimir y la
abundancia de volantes de uso, instrumento necesario para hilar el
algodón y la lana. En la región Tolima aparte de pectorales y
adornos de oro y vajilla utilitaria en cerámíca aparecen profusamente
las urnas funerarias para entierro secundario con personajes sedentes.
La mujer se sentaba directamente en la tapa o "piso" y
el hombre sobre un banco. El
uso del banco o asiento, en casi todos los grupos indígenas, fue un
privilegio del hombre. En el departamento del Cauca está la zona
arqueológica de Tierradentro. Centro
funerario con arquitectura subterránea tumbas o hipogeos comunales.
El acceso a ellas se hace por una escalera de caracol tallada
hace cientos de años en la roca dióritica.
Las tumbas aparecen decoradas en su interior con pinturas roja,
blanca y negra y representan una vivienda para los muertos semejantes a
las casas utilizadas en vida. Su,
interior estaba adornado con apliques de rostros humanos o lagartijas
asociados a sus creencias y mitos. La escultura lítica monumental de San Agustín
en el Hulla, manifiesta la gran influencia del jaguar como deidad.
La mayoría de las estatuas con cuerpos antropomorfos revelan
este rasgo felino en su rostro; aparecen con la boca abierta exhibiendo
los colmillos del jaguar. Además
de la colección en el Parque arqueológico, se encuentran dispersas
muchas estatuas en los municipios aledaños. El paisaje es sobrecogedor y visitar esta zona es cercana a
una experiencia mística por la atmósfera religiosa que todavía se
respira en el lugar. Los Muiscas de las sabanas de Cundinamarca y
Boyacá identificados con la maravillosa balsa que se encuentra en el
Museo del Oro de Bogotá, alusiva a la leyenda de la laguna, también,
se destacaron por sus mantas pintadas.
Y por su intenso comercio con esmeraldas y sal. Los habitantes de Nariño tuvieron una gran
producción de cerámica utilitaria, como copas con bases troncónicas y
pintadas en negativo. Platos
o compoteras de base corta anular ricamente decorados en
su interior con una amplia gama de dibujos que describen su entorno.
Son famosos los "coqueros": personajes masculinos,
sentados sobre bancos rectangulares, casi siempre llevan banda
jerárquica sobre sus cuerpos desnudos y se caracterizan por una
protuberancia en la mejilla que sugiere el mambeo de hojas de coca
mezcladas con la cal cruda que es el elemento que hace liberar en
alcaloide. Los instrumentos
musicales que reproducen la forma de caracol marino son abundantes y era
el teléfono celular de. la época, con ellos comunicaban por medio de
códigos sonoros todos los acontecimientos de la tribu, anunciaban los
nacimientos y las muertes. Convocaban a reuniones, o indicaban señales de peligro o
prevenían la presencia de extraños. Y Malagana, el último descubrimiento (1992) en
el corregimiento El Bolo a quince minutos del aeropuerto de Palmira en
el Valle. Rico centro
orfebre. Los Señores de
Malagana fueron enterrados en este lugar con ajuares funerarios de oro
que cubrían todo su cuerpo. La
cerámica es fina y pulida y representaban en este material: su
arquitectura, sus soberanos y su fauna.
Se podría denominar este hallazgo como el Tesoro del Siglo. LUZ
MIRIAM TORO NOV.98 PARA REVISTA SEMANA-DECO-RA BOGOTÁ. Experta
en Arte Precolombino -
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