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Monseñor Mario Revollo Bravo
fue hijo del Doctor Enrique Revollo del Castillo,
Cónsul de Colombia en Génova, Italia, donde nació Mario, el tercero de sus
hijos y de Doña Soledad Bravo Arbeláez.
Monseñor Mario inició sus estudios en el Seminario Menor de Bogotá y
continuó la filosofía en el Mayor; viajó a Roma
para estudiar en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano, la Pontificia
Universidad Gregoriana y el Pontificio Instituto Bíblico de Roma. Allí es
ordenado Presbítero por Monseñor Luigi Traglia el 31 de octubre de 1943.
Ya de regreso en Bogotá se desempeña como capellán de algunos colegios,
entre ellos la Presentación del Centro y el Mary Mount, profesor del
Seminario Mayor, Párroco en Santa Beatriz y Santa
Marta, secretario de Educación y Catequesis de la Arquidiócesis, rector de
la Iglesia de San Juan de Dios.
Hombre de visión apostólica ejerció el periodismo como director del El
Catolicisrno por 17 años (1949-1966), periódico
que recogió de las ruinas del "Bogotazo" y dotó de una importante
infraestructura física, administrativa y
editorial, y encargado de prensa durante el XXXIX Congreso Eucarístico
Internacional (agosto de 1968) con la presencia del Papa Paulo VI, quien
lo nombró Obispo el 13 de noviembre de 1973,
consagrado el 2 de diciembre del mismo año por el Cardenal Aníbal Muñoz
Duque. Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia (1978 1984).
Como Arzobispo de Nueva Pamplona, Norte de Santander, asistió en 1979 a
la III Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Puebla, México; en la
Curia Romana fue miembro de la Pontificia Comisión Justicia y Paz, de las
Congregaciones para el Clero, para los Sacramentos y para el Culto Divino.
El 25 de junio de 1984 fue nombrado Arzobispo de Bogotá en reemplazo del
Cardenal Aníbal Muñoz Duque; fue Cardenal por el
Consistorio del 28 de junio de 1988.
El 17 de noviembre de 1987, en el Seminario Mayor de San José, en el
marco de las celebraciones a Santa Isabel de Hungría, Patrona de la
Arquidiócesis, anunció oficialmente el Sínodo Arquidiocesano al decir que
"se trata, en este evento providencial, de sacudir la posible rutina en
métodos y acciones, y sacar a la Iglesia del encierro en que puede caer
durante su trayectoria histórica y hacer que se ponga en actitud de apertura
y escucha". (E( Catolicismo,
noviembre 26 de 1989, Ed.: 2814)
Contaba con 75 años y medio cuando se retiró como Arzobispo de Bogotá; un
año después, el 3 de noviembre de 1995 entró en la Casa del Padre.
Tomado de El Catolicismo, 3 de
noviembre de 2007 |